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AFP - La Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), que se reúne del 13 al 25 de marzo en Doha, la capital de Qatar, es la principal herramienta de protección de las especies en peligro de extinción.No se ocupa directamente de la gestión de las poblaciones, sino que regula los intercambios comerciales, prohibiéndolos cuando su excesiva explotación, sumada a la degradación de su hábitat, amenaza su existencia.Hasta la fecha, 34.000 especies han sido colocadas bajo su protección.La CITES, adoptada en 1973, está integrada por 175 Estados, que se reúnen aproximadamente cada tres años. Todas las decisiones deben ser adoptadas por una mayoría de los dos tercios de los presentes.La CITES reconoce que el comercio de las plantas o de los animales puede ser necesario a las poblaciones locales e incluso a su conservación en la naturaleza, a condición de que se realice de forma duradera.Cuando la amenaza es científicamente probada, su secretariado o los Estados que la ratificaron pueden proponer la inscripción de una especie en uno de sus tres anexos.El Anexo I (al cual fue propuesto este año el atún rojo del Mediterráneo) prohíbe el comercio internacional. Actualmente, registra 530 animales y más de 300 plantas, incluyendo los grandes simios y los grandes felinos (guepardos, leopardos, tigres), las tortugas de mar, numerosas especies de cocodrilos y serpientes, orquídeas y caoba.El Anexo II (en el cual podrían incluir los corales rojos y varias especies de tiburones) impone un control estricto del comercio que debe estar acompañado por el permiso de exportación. Cubre más de 4.460 especies animales y 28.000 plantas. Cuando el Anexo II es insuficiente para impedir su decadencia (es el caso del esturión desde 1998) puede decidirse pasarlo al Anexo I.Finalmente, el Anexo III responde a la iniciativa unilateral de un Estado que, para proteger una especie que alberga, impone condiciones estrictas para su exportación. Este anexo tiene una lista de unas 290 especies.Cuando una especie está inscrita en uno de los anexos de la CITES, cada Estado miembro debe adoptar la legislación y los medios (científicos, policiales y aduaneros) para hacerla respetar. No obstante, algunas especies inscritas en el Anexo I (como el tigre desde hace 35 años) o en el Anexo II (los esturiones desde 1998) siguen decayendo debido a la desaparición de su hábitat natural o del tráfico del cual son objeto.
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