Diario de  Torremolinos
23/07/2018

Turismo

 

¿Nos estamos cargando el turismo en España?

04-08-2017
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Turismo Turismo ¿Nos estamos cargando el turismo en España?
Las imágenes de violencia gratuita que estamos viendo en los últimos días en las que se arremete contra autobuses turísticos, se pinchan ruedas de bicicletas de uso público, se asaltan barcos, se lanzan bengalas y se destroza propiedad privada se extiende como una mancha de chapapote como por Barcelona, Valencia y Mallorca por parte del agresivo colectivo independentista Arran, conglomerado de la Esquerra Independentista catalana, del que forma parte también la CUP, al que ahora se le suma la izquierda 'abertzale' Ernai en San Sebastián. Las protestas contra el turismo y el boicot contra las empresas de este sector afecta ya a Cataluña, Valencia, Baleares y País Vasco. Son pocos pero hacen mucho ruido mediático en una época del año en el que hay sequía informativa.

El Gobierno estima que cuando finalice la temporada estival de este año nos habrán visitado 83 millones de turistas extranjeros, lo que sería un récord tras los 75,3 millones del año pasado. Esa cifra ya supuso a su vez un incremento de casi el 10% respecto al ejercicio anterior. Pero muchos se preguntan, ¿dónde está el límite para el turismo en España? Una respuesta complicada según los expertos y que depende del lugar dónde se analice. Mientras los vecinos de algunas ciudades protestan por el incremento del turismo y el impacto que tiene, por ejemplo, en el acceso a la vivienda, el efecto en zonas del interior es sensiblemente menor y hay margen para que el negocio aún florezca.

Cabría recordar que solo en Barcelona se calcula que en 2016 la visitaron 40 millones de turistas y el sector supone aproximadamente el 14% del PIB de la ciudad. Cierto es que la demanda de alojamientos turísticos y el tirón internacional de la ciudad condal ha supuesto un encarecimiento del 15% de los alquileres en el último año y que el modelo turístico genera en este sector sueldos precarios pero la respuesta no está en las “campañas turistófobas”.

Si España practica el “Tourist go home” ¿de qué vivirían miles de personas en este país y cómo se crearía riqueza y puestos de trabajo? Esta ola de acciones vandálicas ¿a quién beneficia? Al menos siete hoteles de Barcelona han sufrido ataques. Son grupos de izquierda anticapitalista que denuncian la sobreexplotación turística pero que le hacen un flaco favor a un sector que no olvidemos es el motor de la economía española.

En España, la industria turística asegura que no pretende apostar tanto por un aumento de llegadas de viajeros como por trabajar en que se incremente la actividad turística. Lo que se traduce en más gasto por visitante. Las últimas previsiones de esta patronal hablan de un aumento del 4,1% del PIB turístico en el primer trimestre de 2017. Se encadenan así 14 trimestres consecutivos con aumentos superiores al 3%.

Lo cierto es que hay zonas que están "saturadas" pero España es un país enorme y la diversificación, tanto geográfica como estacional, sí podría revertir en un aumento del negocio turístico que no masificara tanto como el modelo actual. Por ejemplo, en nuestro país tenemos arrinconado al turismo rural cuando en Italia hay zonas como la Toscana o la Provenza que han conseguido un fuerte posicionamiento de marca turística que aún no se ha logrado en España, respetando siempre los parámetros de respeto medioambiental y la potenciación de una “conciencia verde”.

El turismo es la "locomotora" económica patria y según el ministro del ramo, Álvaro Nadal, un sector "abierto" que crea muchos puestos de trabajo. En este contexto de optimismo nacional, los problemas que surgen son en general de índole local, lo que unido a unas competencias en parte cedidas a las comunidades complica el rompecabezas de cómo gestionar el panorama turístico y sus problemas asociados.

Cuando estamos en una situación en la que el terrorismo afecta hasta nuestros inmediatos competidores europeos y el turismo en España ofrece buenos servicios, mejor clima y, sobre todo, seguridad que es lo que falta en otros países ¿Por qué hay grupos que pretenden cargarse la gallina de los huevos de oro? ¿Es necesario hacer uso de la violencia para que las cosas puedan cambiar? ¿Qué imagen estamos ofreciendo al mundo para lograr captar turismo de calidad si jóvenes violentos actúan como salvajes?

La mejor manera de defender a los trabajadores del sector turístico es avanzar hacia la redistribución de los beneficios generados por el turismo y hacia el respeto al medio ambiente, logrando un equilibrio social y económico. Como ha dicho la directora general de Turismo del Gobierno balear, Pilar Carbonell, “No es legítimo de ninguna de las maneras poner en riesgo a las personas y los bienes materiales de los demás”. Con estas actitudes se le hace un flaco favor al floreciente sector turístico español.

¿Dónde estaban estos que tanto protestan cuando veíamos las imágenes de los comas etílicos, de jóvenes practicando balconing y de vecinos hartos de no poder dormir en Magaluf o de las denuncias falsas de turistas extranjeros para que las vacaciones les salieran gratis?
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