Diario de  Torremolinos
22/10/2018

Actualidad » Noticias

 

El descarnado acoso y derribo al rey emérito: Del "Juancarlismo" al "mujeriego" de la España más ingrata

10-08-2018
Visto por 4264 personas
Actualidad Noticias El descarnado acoso y derribo al rey emérito: Del "Juancarlismo" al "mujeriego" de la España más ingrata
En España no tenemos término medio y por ese morboso deseo de urgar en los trapos sucios y de sacar a la luz las miserias de las vidas ajenas con regodeo hemos pasado del encendido "Juancarlismo" a conocer al rey emérito en sus horas más bajas como el "cazador de elefantes" y el "mujeriego". En un intento por desestabilizar la monarquía, las revistas del corazón y los programas de cotilleos han incorporado a su elenco de famosos la figura de Juan Carlos I que, lejos de disfrutar de una merecida jubilación tras 39 años al frente de la Jefatura del Estado, se ha convertido en el hazmerreír de todos los programas del corazón y hasta de las tertulias políticas que se suponen que abordan los temas desde la perspectiva del rigor y la seriedad. La misma imagen de la España de pandereta que estamos proyectando al exterior.

Escándalo tras escándalo se van desmenuzando en los programas de TV las idas y venidas del rey y hasta sus momentos más personales: Si sale a cenar con unos amigos íntimos se le presupone que tiene un "affaire" con Alicia Koplowitz y se resalta su despreocupada jovialidad ajena a la que le está cayendo con el escándalo de las grabaciones de la princesa Corinna donde habla de sus supuestas cuentas secretas en Suiza o del regreso a la tele de la vedette Bárbara Rey dispuesta a hacer caja a cambio de desvelar su "intima amistad" con el monarca.

Hasta cuando el rey emérito agita el brazo para saludar se recuerda que tenía una lesión en la muñeca y hasta se le achaca que podría haber exagerado su dolencia. Cualquier menudencia sirve para restregar su figura por el lodo más descarnado.

Independientemente de los devaneos que haya tenido en su vida personal, cuentas que tiene que rendir en su círculo más íntimo, hoy por hoy parece que nadie está dispuesto a reconocer el importante papel que tuvo la figura de D. Juan Carlos de Borbón y Borbón-Dos Sicilias en el restablecimiento de la democracia tras 40 años de dictadura de Franco. En ningún momento de su reinado Juan Carlos dio muestras de flaquear en sus convicciones a favor de la Constitución, como así lo demostró en el 23F de 1981 con el golpe de estado de Tejero.

Si hay que hacer un resumen de su reinado en España habría que destacar que logró consolidar un periodo de paz y estabilidad política para que nuestro país pudiera crecer y la democracia consolidarse. Nacía con aquella monarquía primigenia con Juan Carlos I al frente, rememorando una frase de Ortega y Gasset "Un proyecto sugestivo de vida en común" en medio de una realidad plural y diversa, como unidad a partir de la fuerza del espíritu. En la figura del rey emérito, conservamos la memoria de un pueblo que empezaba a caminar con esperanza bajo el símbolo de la unidad de España y de su permanencia y así lo ha ejercido ejemplarmente el Rey Juan Carlos I a lo largo de sus casi cuatro décadas de servicio a España, especialmente en momentos difíciles de nuestra reciente historia, le pese a quien le pese.

Cierto que la monarquía de Juan Carlos I fue impuesta por el propio dictador pero con su proceder se ha granjeó el cariño de los españoles hasta el punto de que se decía que en España no había monárquicos sino "Juancarlistas" por su contribución única al entendimiento entre todos los españoles, por sus esfuerzos en la consolidación de un régimen de libertades y respeto a los derechos fundamentales que trabajan por educar integralmente a personas que sirvan a la sociedad.

En 2014, en un ejercicio de responsabilidad abdicó en su sucesor, Felipe VI y ahora si que hay que hacer balance de 4 años del "Felipismo" podríamos concluir que nuestro actual rey ha dado muestras de ser un experto estadista y esos méritos son una realidad que nadie puede negar. Lo cierto es que ahora los monarcas ya no están protegidos por la divina ley de la inviolabilidad de la institución a la que representan y, probablemente, tenga una parte positiva porque los humaniza con sus errores y sus aciertos.

Luego, por otra parte, el día 17 de agosto está ahí, queda una semana. Es el día en el que nos acordaremos de las víctimas, de los atentados de Barcelona, de Cambrils. Y es el día en el que estará el jefe del Estado en Cataluña. Y en el que todos los profesionales de la vergüenza absoluta, que a cualquier persona con sentido común y con dignidad tiene que producir la actuación de los Òmnium Cultural, de la Generalidad o de Torra. Es el día en el que le tienen preparado una encerrona al Rey, que esperamos sea compensada por los muchos catalanes que quieren y aprecian al Rey. Vamos a ver lo que hay, porque están a la caza del turista dando vueltas por ahí con el autobuses, pidiendo la libertad de lo que ellos llaman presos políticos, y tal y cual y esto y lo otro, y dándole la barra al tío que va a pasar unos cuantos días de tranquilidad a Cataluña.

Todavía tenemos en la memoria ese momento que pasó a la historia cuando Don Juan Carlos, con su natural desparpajo que nos dejó a todos anodadados le espetó al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en plena XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado en 2007: "¿Por qué no te callas?" Así es nuestro rey emérito: Genio y figura hasta la sepultura.
Comentarios
12/08/2018 egilebip:
A Felipe II, según me ha comentado la historia, le salió un traidor que, desde Inglaterra, le hizo todo lo que pudo la puñeta, a él y de paso a todos los españoles que ya por entonces se llamaban así. (No hay Tercios gallegos, ni andaluces,...eran del imperio español, Terciios españoles... y que se tome nota, no eran, aunque los había de esa región, soldados "catalanes"). Al Rey Juan Carlos le ha tocado la responsabilidad histórica de llevar las riendas, en cuanto le toca, de España durante casi cuarenta años, y lo único que le han podido sacar ha sido líos de faldas (los únicos que no se pueden demostrar, salvo que el infame muestre escenas imposibles, pero que sus mentes podridas son capaces de imaginar y transmitirlas a los demás por un proceso anímico que está en el ser de cada uno. ¡Viva el Rey!