Diario de  Torremolinos
13/12/2018

Torremolinos

 

Enchufismo y “dobletes laborales de 14 horas”, así era la forma de trabajar en la empresa municipal Aselimsa de Torremolinos

05-10-2018
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Torremolinos Torremolinos Enchufismo y “dobletes  laborales de 14 horas”, así era la forma de trabajar en la empresa municipal Aselimsa de Torremolinos
Tres años de silencio, de rabia y de impotencia y una ansiedad depresiva diagnosticada es el duro precio que ha tenido que pagar una mujer de 46 años que se define como “hija de Torremolinos”, cuyas iniciales son D.S.G., y que no se atreve de dar su nombre y apellidos ante los medios de comunicación “por temor a represalias”.

Cuando sucedió su calvario, en el año 2015, acababan de celebrarse las elecciones y un nuevo alcalde, el socialista José Ortiz, se hacía con la vara de mando del consistorio torremolinense. Por aquel entonces, la protagonista de esta historia tenía dos hijos de 9 y 4 años, su marido estaba en el desempleo y, por tanto, su sueldo era la única fuente de ingresos que entraba en su hogar.

Como otros tantos vecinos que pasaban por momentos difíciles en plena crisis nacional, D.S.G. decidió presentar su currículum en el ayuntamiento para probar suerte y después de superar una entrevista personal, fue contratada por la empresa municipal Aselimsa para realizar tareas de limpieza en instalaciones municipales asignada a colegios públicos, áreas deportivas, en el auditorio o en los baños del paseo marítimo del Bajondillo.

Le iban renovando su contrato mensualmente o cada dos meses “me dijeron que no me podían hacer fija hasta que no estuviera 4 años trabajando para la empresa”, recuerda, y junto con ella la plantilla se incrementó en 6 empleadas más como personal de apoyo en la limpieza de instalaciones municipales. Recuerda que aunque tenía un contrato por 7 horas diarias, muchas veces ella y sus compañeras tenían que realizar lo que llamaban “dobletes”. En cualquier momento podían ser avisadas por la encargada para trabajar hasta 14 horas diarias, “¿y quién se iba a negar? aunque nos pagaran las horas nos arriesgábamos a ser despedidas y no teníamos cubiertas las horas extras que echábamos. Si alguna hubiera sufrido un accidente a la empresa se le hubiera caído el pelo”, recuerda la ex empleada.

Pero un día la encargada le llamó a su despacho para comunicarle que había sido despedida. No entendía los motivos de esta decisión ya que su jefa siempre había resaltado “su voluntad, interés y empeño demostrado en su puesto de trabajo”. Así que su primera reacción fue intentar hablar con el alcalde y con los responsables de Aselimsa para explicarles cuál era su difícil situación personal pero todos le dieron con la puerta en las narices y el alcalde nunca estuvo dispuesto a recibirle.

Así que D.S.G. se fue a los tribunales e interpuso una demanda laboral. Después de una dura batalla judicial solo logró que el indemnizaran por los 9 meses que estuvo trabajando, de febrero a noviembre de 2015, mientras que al resto de compañeras que también fueron despedidas, lograron su readmisión.

Poco tiempo después la ex empleada se enteró que su puesto lo había cubierto otra persona que, además, no cumplía con uno de los requisitos obligatorio para el desempeño de sus tareas y que era tener el carnet de conducir. Si hubo enchufismo, nadie lo puede afirmar con certeza ante la falta de pruebas que lo corroborasen aunque la realidad es que se contrató a una persona que no cumplía una de las normas exigidas por la empresa.

La mala situación económica, cuatro bocas que alimentar (la del matrimonio y los dos hijos) y un marido en el desempleo hizo que D.S.G. cayera en una profunda ansiedad depresiva, que le han tenido más de un año en tratamiento psicológico. Ahora, a sus 46 años, ve el futuro con más esperanza pero no quiere que su historia caiga en el olvido para demostrar al actual equipo de Gobierno socialista que las ayudas que presumen de dar a colectivos sociales en riesgo de exclusión social también pasan por tener conciencia y valorar a los trabajadores antes de poner de “patitas en la calle” a una mujer cuya familia estaba muy necesitada del trabajo para poder sobrevivir.