Diario de  Torremolinos
18/08/2019

Torremolinos

 

Intranquilidad de propietarios de locales ante el anuncio del PSOE de plantear “expropiaciones y derribos” para que la casa de María Barrabino se incorpore al proyecto de la peatonalización

24-01-2019
Visto por 4453 personas
Torremolinos Torremolinos Intranquilidad de propietarios de locales ante el anuncio del PSOE de plantear “expropiaciones y derribos” para que la casa de María Barrabino se incorpore al proyecto de la peatonalización
Fue en el mes de septiembre de 2017 cuando el alcalde de Torremolinos, el socialista José Ortiz, rubricaba el protocolo para la compra del histórico edificio conocido como de María Barrabino por 1,1 millón de euros a sus herederos. El primer edil explicaba que era el "la primera piedra de la peatonalización del centro" para dar luz verde completa al proyecto de remodelación del centro urbano, cuyas obras, daban comienzo al mes siguiente, en octubre de 2017. Había que rehabilitar por completo un edificio prácticamente en ruinas para integrarlo urbana y paisajísticamente tanto el inmueble como los terrenos aledaños.

Una compra que estuvo respaldada por el grupo municipal de Ciudadanos cuya portavoz, Ángeles Vergara, decía durante ese acto "acabamos de dar un paso muy importante para la ciudad de Torremolinos, se trata del pistoletazo de salida para el inicio de la peatonalización que se encuentra en el acuerdo programático de Ciudadanos con el PSOE".

No fue un proceso fácil ya que hubo que batallar con muchos organismos públicos y privados, en algún caso inversores que querían la casa por el solar, por su ubicación, y querían echarla abajo sin tener en cuenta los valores históricos, arquitectónicos y etnológicos de la casa.

La que es una petición histórica de muchos colectivos sociales torremolinenses que lo venían solicitando desde hace tiempo presenta ahora sus “escollos”, según publica esta semana el Diario Sur prevé derribar cuatro locales comerciales que se interponen entre la finca para crear un acceso directo a la plaza Costa del Sol.

El problema que esos cuatro locales están ocupados por tiendas y sus propietarios no tienen la intención de ceder el terreno para que se derriben. Sin embargo, la concejala de Urbanismo, Maribel Tocón, anunciaba que las negociaciones para adquirir los establecimientos ya estaban en marcha; una información que desmiente en Sur, Ignacio de Loyola, nieto de Barrabino y miembro de la sociedad propietaria de tres de los comercios afectados. Asegura que el ayuntamiento no les ha hecho una oferta.

A preguntas del PP en un pleno la concejala de Urbanismo, Maribel Tocón, dijo que se planteaban una expropiación “atendiendo al interés general” pero las cosas se complican teniendo en cuenta el mal estado de las arcas municipales que esta misma semana ha llevado al alcalde a reunirse con la Ministra de Turismo, Reyes Maroto, junto con la Alianza de Municipios Turísticos de Sol y Playa (AMT) para reclamar nuevas vías de financiación.

Según el Diario Sur, ni propietarios ni inquilinos han recibido ninguna notificación municipal para negociar el futuro de los 4 locales. A todo esto se suma qué usos se le dará a la casa una vez esté rehabilitada, un aspecto que por el momento el grupo municipal socialista aún no tiene claro. Lo que está claro que cuando se produzca la inauguración oficial de la remodelada plaza, la casa de María Barrabino no entrará en la presentación, como era el deseo del propio arquitecto responsable, Salvador Moreno Peralta.

La casa de María Barrabino porta valores tanto artísticos como etnológicos. En este inmueble el valor artístico se manifiesta de una forma evidente, no sólo a través de las propias formas arquitectónicas, sino también de los ornamentos. A un nivel etnológico es verdaderamente representativa de los modos de vida de nobles y burgueses en el siglo XIX y de las representaciones que tales clases hacían en torno a los mismos.

Es una de las pocas casas burguesas de la época que aún conserva todo el ornamento y la decoración que le dieran inicialmente sus dueños, o lo que es lo mismo, que preserva con fidelidad los gustos estéticos de la acaudalada burguesía decimonónica y se encuentra ligada a los inicios de Torremolinos como localidad destinada a albergar un tipo de turismo residencial, que más tarde sentaría las bases del desarrollo de su actividad económica.

La casa quedó deshabitada en 1997 tras la muerte de su última moradora, y desde entonces, sufrió un proceso de intenso deterioro que amenazaba con estado de ruina, lo que propició las incursiones vandálicas en el inmueble. De esta lamentable forma han desaparecido los pasamanos de las escaleras, que estaban rematadas con leones tallados en madera, los antiguos y bellamente decorados azulejos de la cocina y las propias puertas de acceso al bien. También tenía fallas en la cubierta, circunstancia que ha permitido que el agua se filtre haciendo peligrar tanto las techumbres, como los frescos que decoran éstas y las paredes.