Diario de  Torremolinos
23/09/2019

Torremolinos

 

Carta abierta a José Ortiz de una familia que sufre por “el desamparo, la insensibilidad y la falta de humanidad” del alcalde de Torremolinos

22-05-2019
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Torremolinos Torremolinos Carta abierta a José Ortiz de una familia que sufre por “el desamparo, la insensibilidad y la falta de humanidad” del alcalde de Torremolinos
Nada hacía presagiar lo que les iba a pasar ese fatídico 5 de abril de 2019 a la familia Ruiz de Alegría Ibargüen. La fatalidad ha hecho que sus vidas hayan quedado marcadas para siempre. Oriundos de Valmaseda, muy cerca de Bilbao, Pedro Ruiz de Alegría y Julia Ibargüen, están afincados hace unos 15 años en Torremolinos. La retinosis pigmentaria que padece su hija Marta hizo que decidieran convertir su casa de vacaciones en su residencia habitual. Así se lo aconsejaron los especialistas a su hija porque aquí en el sur hay más horas de luz. El cabeza de familia, Pedro Ruiz de Alegría es un ingeniero jubilado especializado en el sector petroquímico. Por su profesión ha recorrido el mundo pero la mala suerte quiso que el pasado 5 de abril de este año sus vidas se hayan convertido en un sufrimiento continuo.

Julia Ibargüen Ruibal es la mujer sobre la que se desplomó un árbol de enormes dimensiones en plena calle Cruz, a la altura de la delegación de Hacienda de Torremolinos a principios de abril. Todo apuntaba al mal estado de conservación del árbol agravado por las fuertes rachas de viento que ese día arreciaban en la Costa del Sol, triste suceso que relatamos en wwwdiariodetorremolinos.com (para leer pinche en este enlace). Su esposo, Pedro fue testigo de todo lo sucedido y a la estupefacción del primer momento, le siguió el terror de que podía haber perdido a su esposa atrapada entre el amasijo de ramas y del enorme tronco. Fueron momentos angustiosos con el objetivo principal de socorrer a Julia. Tal vez fue un milagro lo que le salvó la vida. Pero a partir de ese momento, las existencias de Pedro, Julia, Marta y Ana se han convertido en un verdadero calvario...

Esta familia se ha topado con un muro, el de la insensibilidad de un alcalde, José Ortiz, que ha demostrado, según el propio Pedro “una falta de humanidad ante este caso... Jamás encontré una persona con un vacío tan tremendo y tan impresentable...”Así describe Pedro a José Ortiz, del que no recibió ni una llamada para interesarse por la evolución de su esposa y tras varias reuniones en el Ayuntamiento el trato, según la versión del afectado, no fue el más adecuado para una familia que había sido víctima de un infortunio. Sin contestación ni ayuda se sienten desprotegidos y desamparados por parte de los representantes municipales y, por ello, su caso ha llegado hasta la vía judicial contra el Ayuntamiento.

A día de hoy, la familia Ruiz de Alegría Ibargüen desconoce si el consistorio tiene un seguro que cubra este tipo de incidentes después de darles todo tipo de informaciones erróneas y jugar al despiste. Como asegura Pedro: “Solo quería un poco de humanidad y consuelo por parte del alcalde y que me pudieran costear los audífonos y las gafas que mi mujer perdió en el accidente y que no estamos en disposición de poder pagar porque son muy caras”. Hoy Julia se va recuperando poco a poco pero los dolores son indescriptibles. Postrada en una cama necesita de un corsé para poder incorporarse.

Por todo ello, Pedro Ruiz de Alegría le ha escrito una extensa carta al alcalde José Ortiz donde narra todo lo que le sucedió y cómo lo vivió en primera persona. Se trata de un relato que le ha servido como catarsis liberadora pero también es una advertencia para otras familias de Torremolinos que puedan verse en similares circunstancias, “lo más duro es el desamparo y la incomprensión por parte de un alcalde que solo se interesó por saber cuánto cobraba de pensión de jubilación”, relata con desconsuelo el afectado.

En www.diariodetorremolinos.com tenemos la autorización expresa de Pedro Ruiz de Alegría para reproducir íntegramente la carta abierta que le ha escrito al alcalde, el socialista José Ortiz. Le aconsejamos que la lean porque no tiene desperdicio:


ÁRBOL CAÍDO EN LA CALLE CRUZ Nº 18 FRENTE A LA HACIENDA PUBLICA EL DÍA 5 DE ABRIL DEL 2019 (VIERNES) a las 13:30 HORAS.

CARTA ABIERTA DIRIGIDA AL SEÑOR ALCALDE DE TORREMOLINOS D. JOSÉ ORTÍZ.


Desearía dejar constancia con estos relatos directos de los hechos ocurridos sobre mi esposa Julia Ibargüen Ruibal por la caída del árbol, -ya denunciado en otras ocasiones por otras personas-, produciendo graves politraumatismos de estado grave con sus consecuencias familiares:

1.- Más de cuarenta grapas de sutura en la cabeza/cráneo.
2.- Tres costillas rotas afectándole al pulmón. Teniéndola que realizar una punción dolorosísima entre costillas para sacar más de medio litro de sangre encharcada en el pulmón.
3.- La vértebra L-1 rota, la vértebra L-2 aplastada. Inmovilizada en cama.
4.- La rótula de la rodilla derecha rota. Escayolada desde el tobillo hasta la parte superior del muslo.
5.- Siguen encontrando numerosos daños en pruebas posteriores.


Los viernes mi esposa va a la peluquería Antonio y suelo llevarlas en el coche. Ese día por la razón que fuera no fue mi hija Marta discapacitada e invidente. Suelo dejarlas y me quedo por la zona esperándola: me tomo algo en el bar restaurante “Imperial” propiedad de Mariano. Estuve en la farmacia comprando algún medicamento.

Me di un paseo hasta la pérgola nueva en la plaza. Llovía ligeramente y ya de vuelta cogí mi coche en el parking y me aparqué en segunda fila frente a la farmacia, a un metro del árbol. Me llama por teléfono que sale de la peluquería...la veo venir, me saluda con la mano tapada con el paraguas y al cruzar desde la acera hacia el coche se da cuenta que hay un riachuelo y la indico que vaya un poco más allá hacia la Inmobiliaria Sur para cruzar la calzada… En ese fatídico momento oigo un estruendo y me empiezan a caer ramas encima del techo del coche y veo la dirección de la caída del gran árbol en dirección de mi esposa desapareciendo entre las múltiples ramas que aplastaron varios coches y el mío quedo a un metro aplastando al que estaba aparcado sin conductor. Las fotos evidencian la verdadera catástrofe a nuestra familia.

Salí del coche gritando con un ataque de nervios y ansiedad...deje el coche y fui corriendo hacia mi esposa viéndola enterrada entre tantos arboles y ramas. Éstas eran varias del tronco principal de medio metro de diámetro cada una...horrible me agarraron no me dejaron hablar con ella, no podía llegar hasta allí. Mariano, el del Restaurante Imperial, se metió por debajo y toda ensangrentada habló alguna palabra irreconocible y perdió el conocimiento. El espectáculo era terrible. Parece ser que las de la Inmobiliaria Universal intentaban tapar con paraguas desde arriba de los escombros. También me explicaron que una persona del restaurante Bolue empezó a cortar ramas para poder liberarla un poco más.

Llamé a mi hija Ana que estaba trabajando en un restaurante en la Carihuela y la tuvieron que atender por ataques continuados. A partir de este momento la despidieron porque no podía concentrarse en su trabajo. La tragedia se aumentaba en nuestra familia.

Llegaron los bomberos, la policía nacional, la policía local, La ambulancia...los doctores… a los que deseo agradecer por su diligencia y buen hacer y también al grupo de la calle humano que nos arroparon con cariño y amor, tanto a mi hija como a mí. Empezaron a liberar espacio a cortar ramas grandes de un diámetro algunas de ellas de 20-40 cm...aquel estruendo de las sierras nos volvía locos. (Los neumólogos nos indicaron en el Hospital que encontraron serrín en sus pulmones). Todos los policías locales que me trataron fueron de una atención extraordinaria. Me identificaron a mi esposa y a mí, me aparcaron el coche y cuando se fue la ambulancia con mi hija dentro hacia el Clínico me explicaron que tenía varios politraumatismos y hasta no llegar al hospital no se podía determinar la gravedad.

Muchas personas se brindaron a llevarme a casa; tenía que recoger a mi hija Marta en estado de shock. Uno de los policías locales muy amablemente me llevo a mi casa en mi coche y llamé a mi nieto de 22 años para que me ayudara en tan grave situación.

Hasta el día siguiente no nos permitieron verla puesto que se encontraba en la UVI. Estuvo unos días hasta que se iba determinando la gravedad de las heridas externas e internas. Nos destrozó la posición familiar: Ana sin trabajo ni paro y sin poder afrontar los gastos de primera necesidad de viajes al Clínico, los audífonos, las gafas...y otros gastos urgentes necesarios para atender a mi esposa.

El día seis de abril, sábado, empiezo a recibir mensajes en varias direcciones de gente conocida y desconocida. El siete de abril por la noche recibo la llamada de Margarita del Cid, del PP, que no la conocía y que le han hecho llegar mi teléfono pidiéndome información e interés por el estado de mi esposa Julia. Otras personas como Ramón del Cid, que no le conocía, solo de vista del PP, así como Encarnación y José Manuel Ruiz se pusieron a disposición para cualquier necesidad.

Cientos de personas siguieron el mismo interés por mi esposa Julia y su brazo Marta, bien conocidas en La Carihuela...toda la Hermandad del Rocío que hace poco me nombraron Hermano de Honor por el bien que realizaba a la sociedad.

SR. ALCALDE NI USTED NI NINGÚN MIEMBRO DE SU AYUNTAMIENTO ME LLAMÓ PARA PREGUNTAR POR MI ESPOSA.

El día 8, martes, nos reunimos con D. Salvador Serra, Jefe de la Policía Local, y le agradecimos por la ayuda prestada en la evacuación.

El mismo día con D. Pedro Pérez, concejal de Servicios Sociales para pedirles asistencia para Marta nuestra hija discapacitada y para nuestra esposa cuando saliera del hospital. Tuvieron que darle algunos consejos de cómo actuar.

El día 9, miércoles, me visita en nuestra casa una asistenta de los Servicios Sociales para pedirme información sobre documentos a entregar para proceder a las ayudas para Marta y Julia mi esposa.

El mismo día rellenamos una Reclamación de Responsabilidad Patrimonial solicitando: Ayuda urgente para audífonos y gafas y gastos diarios como transporte, etc. entregándolo en el Registro General.

El 11 de abril se entrega una carta dirigida al Sr Alcalde pidiendo las ayudas ya citadas y solicitando ayuda a la situación grave personal ante tal fatídico percance. En esta carta, indica mi hija frases que recibió de Asuntos Sociales: “que nos están haciendo un favor para darnos una hora de aseo para asistir a mi hija Marta”. Otra de las frases: “No os conformáis con nada”.

El 12 de abril presentamos en Servicios Sociales los documentos certificados médicos de Julia, mi esposa, y de Marta, mi hija, y nos indican que la señorita está ocupada. Pedimos que nos hagan una fotocopia de dichos documentos y se niegan. Ante tal enfado y falta de sentido común nos vamos al Registro General y presentamos los documentos con una queja ante el trato recibido. No podíamos entender lo que estaba pasando...falta de de humanidad, quizás no están preparadas a tratar debidamente a las personas.

El mismo día 12 nos recibe el Sr. Alcalde, con su secretaria, a mi hija Ana y a mí en una reunión tensa y vacía de delicadeza y sentido del deber. No me preguntó por el estado de mi esposa. Estábamos viviendo en un mundo irreal. Toda una semana en el Ayuntamiento con idas y venidas por los distintos departamentos hasta las 14,00 horas dejando desatendida a mi esposa. Haciéndonos perder el tiempo.

Le pedimos la ayuda necesaria para paliar el desastre familiar que estábamos viviendo ante una situación crítica y negligente del Ayuntamiento ante un árbol acorchado y podrido en su base y, además, denunciado varias veces.

Empieza a darnos unas explicaciones de que ya teníamos asistencia social y no era cierto. Estaba mal informado todavía. Me pregunto que tenía tres pisos y le indiqué que tenía el mío donde vivimos con Marta y en el que vive mi hija Ana con su hijo Iker ya que está divorciada y que ¿cuánto ganaba? y le respondí: “Lo mismo que usted cuando se jubile y cotice cuarenta y tantos años como yo”.

“El ayuntamiento no tiene ayudas para estos casos”. Mire señor Alcalde mi esposa estaba bien y por su negligencia ahora está grave y nos ha destrozado la familia. Aquella reunión era irreal. Mi hija con un estado de crisis grave, se estaba encendiendo y la pedí calma. Nos dijo “Solo damos ayuda a una viejecita pobre de 300€ para comprar una gafas” o “también si alguien se le rompe el coche y no puede ir al trabajo le ayudamos para que no pierda el trabajo”. Mi hija le respondió: “Esto es una catástrofe y nos deja desamparados. Yo he perdido mi trabajo en esta semana y no tengo derecho a paro y necesito un psiquiatra y un psicólogo y mi padre también ¿Usted se hace idea en un accidente grave como el AVE van preguntando a los muertos y heridos cuánto cobran al mes y que unos tienen derecho a ser atendidos y otros no? O sus familiares no tienen derecho a una asistencia de psicólogos?” Que nos cuenta Sr Alcalde. Mi hija explota y le dice apuntándole con el dedo: “USTED ES UN IMPRESENTABLE COMO ALCALDE Y COMO PERSONA” Dio un portazo y se fue llorando.

Yo me quede y le dije Sr. Alcalde no hay derecho no sé porque nos está dando este trato, así que yo también me voy. Dijo: “Bueno ya hablaremos con el seguro si se puede hacer algo”. Y me fui con la desolación más completa ante un empleado pagado con nuestro dinero ¡Que soberbia e inhumano1 ¿Donde está su sensibilidad y las reglas del buen hacer tanto humano como material?

En esos momentos corrían por mi mente los EREs, los cursos de formación...los millones de euros despilfarrados...los gastos del Ayuntamiento en partidas poco importantes.

También recorría en esos momentos por mi mente todo el trabajado realizado en mi vida profesional y el bien que había hecho a los demás en mis comunidades durante cincuenta años trabajados...visitar todos los países del mundo con más de 30.000 horas de vuelo...28.000.000 de km, equivalente a dar más de 700 vueltas al mundo donde aprendí a querer a los demás, a ser más humano, tratar a la gente con la finura que cada uno se merece y más siendo Ud. un cargo público quiero decirle con esto que con los cientos...miles de personas con reuniones por todo el mundo: JAMÁS ENCONTRÉ UNA PERSONA CON UN VACÍO TAN TREMENDO Y TAN IMPRESENTABLE COMO LE DIJO MI HIJA.

Pensaba: no puede haber un alcalde en todo el mundo con un comportamiento similar: no preguntar por mi esposa, ni llamarme personalmente para interesarse ante tan grave accidente y, además no interesarse por nuestro problema. El árbol, parece, no iba con usted.

A mi hija la atendieron al encontrarse en los pasillos del ayuntamiento con una crisis grave, con Encarnación Navarro, del PP y otras personas. En las declaraciones del periódico El Noticiero se explica correctamente: “Ortiz solo nos ha dado soberbia”.

Cuando nos calmamos teníamos que ir urgentemente al Hospital a cuidar a una persona grave e inmovilizada por los politraumatismos recibidos. En camino al Hospital recibimos una llamada de la secretaria del Alcalde diciendo que el martes día 16 tendríamos una reunión con el seguro para agilizar las cosas urgentes. Casi al llegar al hospital recibimos una llamada de la empresa de asistencia Ilunión Sociosanitario indicando que mandarían el lunes 15 hasta el 17 miércoles una asistenta para asear a Marta, una hora por la mañana y otra por la tarde, sin incluir los días de fiesta, como la Semana Santa. Y así sucesivamente.

Reunión el 16 de Abril en el Ayuntamiento:

Reunidos: D. José Ortiz, Alcalde.
Su secretaria Sra. Zequi.
D. Ismael Fernández, de Alcaldía.
D. Juan Nieto, seguros.
D. Pedro Ruiz de Alegría Vitorica, esposo de Dña. Julia Ibargüen.
Dña. Ana Ruiz de Alegría Ibargüen, nuestra hija.

El Señor Alcalde inició con una frase: Responsabilidad civil patrimonial...que era una gestión fuera de norma...excepcional fuera del proceso común...movía las manos hacia arriba cuando hablaba...estábamos atónitos, mi hija y yo cuando hablaba de tantas cosas vacías y sin la realidad explicita de un contenido más resolutivo ante un hecho tan grave. El Sr. Fernández asentía con gestos y con la cabeza todo lo que decía el Alcalde: que no dijo nada para solucionar el caso.

Mientras tanto mi hija le respondía de toda las necesidades que teníamos que atender momentáneamente y este señor Fernández con gestos desagradables e inhumanos y muy arrogante con sus gestos de desprecio a las palabras de mi hija, le dijo: “No me gusta la cara con la que me estás mirando y los gestos que estás utilizando” y éste le contestó con un acento poco habitual “Es mi cara”.

Le pregunto a D. Juan Nieto, -poco empaque para representar a una compañía de seguros- a que compañía representaba? ¿Cuál es el seguro del Ayuntamiento? “Bueno...”, contesta, “yo pertenezco a la correduría de seguros del Ayuntamiento” y yo le pregunté: ¿Cómo se llama? No nos contestó.

Le pedimos el teléfono de su oficina y días después resultó ser Willy Dover Watson.

Salimos sin saber quién era la Compañía aseguradora del Ayuntamiento, o probablemente no estaban asegurados.

Nos dieron largas hasta después de Semana Santa y no hubo una contestación. Nos fuimos todavía más hundidos ante esta farsa de este señor Alcalde.

Teníamos que volver al Hospital a cuidar de nuestra esposa, tan grave como estaba.

Por la noche cuando volvía a las diez de la noche del Hospital, como todos los días a encontrarme con mi hija Marta a cenar con ella para acostarla y calmarla, puse el canal Torremolinos en la Procesión, creo, del Viernes Santo a la salida de la Parroquia Buen Consejo. Le vi en las escaleras saludando con la mano alta para ser bien visto y admirado por la gente ante las cámaras de televisión con una de sus concejales. Los demás llorábamos de tanta injusticia e incompetencia por su parte.

El día 24 de abril le escribo otra carta más sellada por el Registro General que aun no ha contestado ni a esta, ni a ninguna, sintiendo su falta de responsabilidad total. ¿A qué ciudadanos defiende Ud? Nuestra familia es una de las miles que hay en Torremolinos con fondo humano, defensa de la familia y a todos los necesitados...Usted parece ser distinto. ¿Por qué? ¿Dígamelo?

Yo no quiero hacerle daño ni le guardo rencor, porque me he criado en la religión católica para transmitir sus enseñanzas de fe en Dios y el amor para con nuestros semejantes. Usted no está en esta sintonía. Le escribo esta carta para que sepan los ciudadanos que si alguien tiene la mala suerte de tener un percance similar...han caído otros mientras tanto, se pueda encontrar con una persona como Ud. que le destroce la vida y no ayude a unos ciudadanos...y estén preparados, aunque creo habrá muy pocos como Ud.

Deseo dar las gracias a las cientos de personas que sin conocerme han conseguido mi teléfono y me han demostrado su cariño y la recuperación de mi esposa y la estabilidad de nuestra familia.

También sentimos todo el cariño del mundo cuando D. Fidel, nuestro Párroco anunciaba y pedía oraciones en todas las misas de su parroquia durante todo este tiempo, tanto en las iglesias de La Carihuela y del Pinillo: para la recuperación de mi esposa Julia que nos hizo olvidar por momentos su comportamiento Sr. Alcalde.

Hoy día 13 de mayo le escribo esta carta y aprovecho para decirle que nunca pregunto por mi esposa y por las necesidades de nuestra familia abatida diariamente. Dios se lo pagará.

Pedro Ruiz de Alegría, esposo y padre de esta familia”.

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