Diario de  Torremolinos
29/09/2020

Torremolinos

 

"Cuando perdemos la humanidad, perdemos nuestra esencia" por Gloria Manoja Bustos

10-12-2019
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Torremolinos Torremolinos "Cuando perdemos la humanidad, perdemos nuestra esencia" por Gloria Manoja Bustos
Hasta la redacción de Diariodetorremolinos.com y Diariocostadelsol.com ha llegado un artículo de opinión de la concejala Gloria Manoja Bustos, número 6 del PP en Torremolinos que reproducimos íntegramente a continuación: "Luisa se levanta todos los días a las 6.30 de la mañana, para preparar el desayuno de sus hijos y despertarlos con una gran sonrisa, a pesar de que pasa noches en vela pensando en cómo pagar las facturas que le apremian.

Falta apenas un mes para Navidad y todavía no sabe cómo podrá afrontar estas fiestas, pero tiene la esperanza de que, como cada año, podrá darles a sus hijos unas Navidades especiales, como cualquier niño se merece.

Martín, su tercer hijo, vino de sorpresa cuando ya su matrimonio iba mal, sin embargo ese niño, quizás enviado para esto, colmó de alegría su casa. Martín nunca se enfada, siempre con una sonrisa contagiosa y ese carácter tan especial que le hace líder por dónde va.

Hace dos días, Luisa fue con los niños a hacer la compra y llevaba poco dinero. Lo suficiente para un poco de carne y algunas cosillas más.

En la puerta había pidiendo un hombre muy mayor y desaseado. Se llamaba Manuel, y aunque en muchas ocasiones estas situaciones pasaban desapercibidas para ella, esta vez lo miró a los ojos y pudo ver unos ojos tristes y desesperados, tan desesperados que se compadeció.

Sin dudarlo un momento, entró con sus hijos al supermercado y empezaron a coger comida para que el señor de la mirada triste pudiera comer unos días. Por último compraron estrictamente lo que ellos necesitaban y se dirigieron a la caja. No sabía exactamente cuánto tenía en su monedero, pero lo que si sabía es que lo suyo ya no hacía tanta falta.
Primero pasó por la cinta lo que había comprado para Manuel y pidió la suma. Todavía le quedaba un poco de dinero más. Después pasó la compra para casa. Llegó el momento de pagar y empezó a sumar y juntar las monedas que tenía.

Finalmente pudo comprar para los dos, no le sobró ni un céntimo, pero tampoco le faltó.

Sus lágrimas asomaron por sus ojos emocionados, mientras sus hijos correteaban felices y ajenos a lo que acababa de ocurrir. Luisa se dio cuenta de que la generosidad nos hace realmente ricos de una forma muy diferente.

Nunca nos olvidemos de los más necesitados. Cuando perdemos la humanidad, perdemos nuestra esencia”.